Archivo Documental y Audiovisual de la Diáspora Amazigh en España

La diáspora Amazigh en España

La población amazigh (bereber), pueblo indígena del Norte de África, está formada por aproximadamente veinte millones de personas que hablan diversas variantes de una misma lengua afroasiática, el “tamazight”. Esta población se distribuye de forma desigual por un territorio, llamado “Tamazgha” por los activistas amazighes, que se extiende desde el oasis de Siwa en Egipto hasta la costa atlántica, comprendiendo partes del Sahel y las islas Canarias.

Mapa de las poblaciones amazigh del norte de África. Fuente: Centre de Recherche Berbère
Mapa de las poblaciones amazigh del norte de África. Fuente: Centre de Recherche Berbère

El empleo del término “amazigh” por parte de estas poblaciones para autodenominarse encuentra su explicación en el significado atribuido al nombre “bereber”, el cual, procedente del griego βάρβαρος (extranjero), fue adoptado por los conquistadores árabes para referirse a la población indígena como “al barbar” y a su lengua como “al-barbariya”. Ambos términos se encuentran a su vez vinculados etimológicamente, según el historiador Ibn Khaldun, al verbo árabe “berberat”, que significa “balbucear” o “hablar de manera ininteligible”, siendo ambas connotaciones negativas la causa de la progresiva sustitución del término “bereber” por “amazigh” en singular, cuyo significado es “hombre libre” en lengua amazigh, y por “imazighen” para el gentilicio. Esta suplantación se encuentra igualmente vinculada al proceso de toma de conciencia que tiene lugar, a partir de la década de los años sesenta, en el seno de las comunidades amazighes sobre su propia alteridad, y que ha cristalizado en un activismo de carácter étnico-político que reclama el reconocimiento y respeto de particularismos culturales y lingüísticos de estas poblaciones, además de otras reivindicaciones económicas y políticas.  Dentro de esta toma de conciencia, la diáspora amazigh ha tenido un papel de gran importancia, no sólo en el proceso de construcción de una red transnacional de apoyo a la causa amazigh, conectando a sectores activistas del Norte de África con organizaciones e instituciones socio-políticas europeas y promoviendo relaciones de cooperación entre ambas partes, sino también en la generación de nuevos modelos de representación y expresión de la identidad.   

La emigración amazigh desde Norte de África hacia Europa se inicia a finales del siglo XIX y se intensifica con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos imazighen se unen al ejército colonial francés o se trasladan a la metrópoli para trabajar en fábricas y minas. Durante este período el mayor volumen de migración amazigh tiene como destino Francia, y procede en su mayor parte de la región argelina de la Cabilia, que ha sido uno de los focos más importantes de emisión de población hacia el país galo, hasta llegar a representar hoy en día cerca de un millón de personas.

En el caso de otras comunidades amazighes, como por ejemplo las procedentes de Marruecos, sus dinámicas migratorias han estado caracterizadas por el empleo tanto de canales formales como informales de emigración.  Así pues, para las poblaciones amazighes del Rif, del suroeste de la región del Sous y los oasis del sureste del Alto Atlas, los acuerdos bilaterales firmados por Marruecos con diferentes países europeos -como Alemania (1963), Francia (1963), Bélgica (1964) y Holanda (1969)-, constituyeron la vía principal de migración de estos grupos hacia el continente durante los años sesenta. El asentamiento de población amazigh en Europa continuó a lo largo de la década de los años setenta y ochenta a través de los procesos de reagrupación familiar, y se expandió hacia nuevos destinos, como España e Italia, durante los años noventa. En la actualidad, la población amazigh en la diáspora, 2.5 millones de personas según el Parlamento Europeo, y 3.5 millones según las asociaciones culturales amazighes en Europa, está concentrada fundamentalmente en Francia, Holanda, Alemania, Bélgica, España, Italia y los países escandinavos, además de contar con una pequeña presencia en Canadá y los Estados Unidos y una comunidad de judíos amazigófonos en Israel.  

La diáspora amazigh en España constituye aproximadamente dos tercios de la población de origen magrebí asentada en el país y procede, principalmente, de la región del Rif, en el norte de Marruecos. Al igual que ocurre en otros estados, existe una gran dificultad a la hora de conocer el número exacto de personas de origen amazigh residentes en España, pues ni instituciones ni organismos oficiales las consideran como grupo específico, sino que tienden a ser diseminadas entre otras categorías de clasificación, como el país de procedencia, la religión o la lengua. Esta situación de falta de reconocimiento ha sido una de las fuerzas motoras detrás de la actividad y las acciones emprendidas por las asociaciones, agrupaciones y activistas amazighes en España, además de su compromiso de dar voz y apoyo a las reivindicaciones del activismo amazigh en sus territorios de origen.

Las asociaciones y agrupaciones amazighes existentes en España han sido las principales responsables de la organización de actos de celebración de fechas importantes del calendario amazigh, como el Yennayer (Año Nuevo), la conmemoración de acontecimientos o figuras históricas vinculadas a la historia de los imazighen, así como manifestaciones, encuentros, conferencias o clases de tamazight. Estas organizaciones han sido también las responsables de generar espacios de discusión en los que sus miembros han podido debatir y definir su discurso de identidad, así como las formas y estrategias de expresión y representación de la misma, algo que ha permitido a la diáspora ejercer una importante influencia sobre el proceso de construcción identitaria desarrollado en sus lugares de origen.

Las primeras agrupaciones amazighes que se crean en España datan de finales de la década de los setenta y se encuentran estrechamente vinculadas a la labor y los intereses culturales de un determinado grupo de estudiantes universitarios procedentes del Rif. Hay que esperar hasta principios de los años noventa para que la celebración de actividades en torno a la cultura y la lengua amazigh adquiera cierta continuidad, si bien son determinados sectores vinculados a asociaciones de inmigrantes marroquíes los principales promotores de las mismas. Así pues, no es hasta finales de los noventa y principios de la década del 2000 cuando comienzan a aparecer en distintas partes del país agrupaciones que se definen como asociaciones específicamente amazighes. Desde entonces, tanto la actividad como el discurso de estas asociaciones han ido evolucionado influidos por tres factores fundamentales: el contexto histórico y las particularidades del sistema político español; la evolución de la cuestión amazigh en el Norte de África; y los cambios que se producen en las dinámicas migratorias y dentro de la propia comunidad amazigh en España. No obstante, la común presencia e influencia de estos factores no ha impedido que la diáspora amazigh en España, lejos de actuar como un actor unitario, lo haga de múltiples y diferentes maneras. En este sentido, la comunidad amazigh se encuentra compuesta en la actualidad por grupos de personas que se identifican en términos pan-étnicos, por grupos para los cuales la identidad amazigh se define tomando como marco de referencia un determinado estado, y por grupos para los cuales su proceso de identificación se realiza teniendo como punto de referencia una región en particular.

La evolución y la pluralidad de la diáspora amazigh en España han quedado reflejadas en diferentes imágenes, documentos escritos, sonoros y audiovisuales, así como en los testimonios de distintas generaciones asentadas en diversas regiones del país. Todos estos materiales, a los que se puede tener acceso a través de este archivo, constituyen la memoria de la presencia amazigh en España y del activismo asociativo desarrollado a lo largo de las últimas cinco décadas.